Tu aparato digestivo trabaja todos los días con lo que le das. Muchas de las molestias que veo en consulta —inflamación, pesadez, estreñimiento— tienen que ver con hábitos de alimentación que se pueden mejorar poco a poco, sin dietas extremas.

Come de verdad, no tan procesado

Entre más natural sea tu comida, mejor la procesa tu cuerpo. Prioriza verduras, frutas, granos integrales, leguminosas y proteínas magras. Los alimentos ultraprocesados, muy grasosos o cargados de azúcar suelen ser los que más pesadez e irritación provocan.

Ritmo y porciones

  • Come con calma y mastica bien: la digestión empieza en la boca.
  • Prefiere porciones moderadas en varios momentos, en vez de un solo atracón.
  • Evita acostarte justo después de comer; espera un par de horas.
  • Mantén horarios más o menos regulares; tu intestino agradece la rutina.

Cuida tu flora intestinal

En tu intestino viven bacterias buenas que te ayudan a digerir. La fibra de verduras, frutas y granos, junto con alimentos naturalmente fermentados, favorece que ese equilibrio se mantenga sano.

Ojo con lo que irrita

El exceso de alcohol, el café en ayunas, los alimentos muy condimentados o muy grasosos pueden irritar tu digestión. No se trata de prohibirte todo, sino de identificar qué te cae mal y moderarlo.