Antes de decidir si una cirugía es necesaria, muchas veces pido un estudio de imagen. No es por “pedir de más”: son como unos ojos que me dejan ver dentro del cuerpo lo que la exploración con las manos no alcanza a mostrar.

El ultrasonido

Usa ondas de sonido, no radiación. Es rápido, seguro y muy útil para ver la vesícula, buscar cálculos, revisar hernias o valorar un dolor abdominal. Muchas veces es el primer estudio que solicito.

La tomografía

Ofrece imágenes muy detalladas del interior del abdomen, como cortes de una rebanada. Ayuda muchísimo en casos complejos o en urgencias, cuando necesito ver con precisión qué está pasando antes de decidir.

Por qué me ayudan a cuidarte mejor

Con una buena imagen puedo confirmar un diagnóstico, planear la cirugía con más detalle e incluso evitar operar cuando no hace falta. En las urgencias, además, ayudan a tomar decisiones rápidas y más seguras.