“Desde que me operé, subí de peso y ya no lo bajo.” Lo escucho seguido en consulta. La idea de que una cirugía, por sí sola, engorda para siempre está muy extendida, pero conviene mirarla con calma.
¿Verdad o mito?
Una cirugía general (una hernia, la vesícula, un lipoma) no altera de forma permanente tu metabolismo ni te condena a subir de peso. Retirar la vesícula, por ejemplo, no engorda: solo cambia cómo se libera la bilis, no cuántas calorías guardas.
Lo que dice la evidencia
Lo que sí ocurre es que, durante la recuperación, muchas personas se mueven menos, descansan más y a veces comen distinto por la molestia o la ansiedad. Ese cambio temporal de hábitos es lo que explica los kilos de más, no un “daño” de la cirugía.
Los factores reales detrás del peso
- Menos actividad física durante el reposo indicado.
- Retomar el ejercicio más tarde de lo recomendable.
- Cambios en la alimentación por ansiedad o inactividad.
- El paso natural del tiempo y la edad, que a veces coincide con la fecha de la operación.
La realidad tranquilizadora
Cuando retomas tu actividad de forma gradual y cuidas tu alimentación, tu peso vuelve a estar bajo tu control. La cirugía es un momento puntual; tus hábitos de después son los que marcan la diferencia.



