“Doctor, me pongo la faja y aguanto.” Lo he oído muchas veces. La faja es popular porque da una sensación de contención, y por eso la gente cree que con eso basta. Pero conviene aclarar qué puede y qué no puede hacer.
¿Verdad o mito?
Una hernia es un defecto —un agujero o zona débil— en la pared del abdomen por donde se asoma tejido, casi siempre intestino. Ese defecto es un problema mecánico de la pared, y una prenda que aprieta por fuera no lo cierra.
Lo que dice la evidencia
Las hernias no se curan solas ni con fajas, cinturones o ejercicios. Con el tiempo tienden a crecer. Lo único que repara el defecto de forma definitiva es la cirugía, cerrando la pared con la técnica adecuada para tu caso.
¿Entonces la faja no sirve para nada?
Puede dar alivio temporal a ciertos síntomas, y en algunos casos sirve como medida puente mientras se programa la operación. Pero no es un tratamiento, y confiar solo en ella retrasa la solución real.
La realidad
Reparar una hernia a tiempo, de forma programada, casi siempre es más sencillo y seguro que esperar a que crezca o se complique. Si tienes una, vale la pena valorarla con calma en lugar de apostar por la faja.



