Cuando alguien sale de una cirugía, el cuidado en casa hace una diferencia enorme en su recuperación. Si te toca acompañar a un familiar, no necesitas ser experto: con organización, cariño y atención a unas señales, lo harás muy bien.
Prepara la casa antes de que llegue
- Deja a la mano lo que va a necesitar: agua, medicinas, teléfono.
- Despeja el camino al baño y quita tapetes con los que pueda tropezar.
- Ten lista una zona cómoda para descansar, con buena luz.
- Organiza sus medicamentos con horarios claros para no confundirte.
El día a día del cuidado
- Ayúdalo a tomar sus medicinas a la hora indicada y anótalo.
- Apóyalo a levantarse y caminar poco a poco, como se le haya indicado.
- Cuida la higiene de la herida solo como te lo explicaron, con las manos limpias.
- Ofrécele comidas ligeras y suficiente agua.
- Anímalo, pero respeta su descanso y su ritmo.
Cuídate tú también
Cuidar cansa. Duerme, come y pide relevos cuando puedas: si tú te agotas, es más difícil cuidar bien. Apoyarte en otros familiares no es debilidad, es sensatez.



