Una cirugía es una decisión importante, y tienes todo el derecho de entenderla bien antes de aceptarla. En mi consulta me gusta que salgas sin dudas. Para lograrlo, ayuda mucho llegar con tus preguntas anotadas: los nervios hacen que se nos olviden en el momento.
Preguntas sobre el diagnóstico
- ¿Qué tengo exactamente y por qué necesito cirugía?
- ¿Qué pasaría si decido no operarme o esperar?
- ¿Hay otras opciones además de la cirugía?
Preguntas sobre el procedimiento
- ¿En qué consiste la cirugía y cuánto suele durar?
- ¿Será abierta o por laparoscopía, y por qué esa técnica?
- ¿Qué tipo de anestesia se usará?
- ¿Cuántas veces has hecho esta operación?
Preguntas sobre la recuperación
- ¿Cuánto tiempo estaré en el hospital?
- ¿Cuándo podré volver a trabajar y a mis actividades?
- ¿Qué cuidados tendré en casa y qué señales debo vigilar?
- ¿Con quién me comunico si algo no va bien?
Nunca es una molestia preguntar
Un buen cirujano no se incomoda con tus preguntas; al contrario, prefiere que las hagas. Si sientes que no te explican con claridad o te apuran, tómalo en cuenta. La confianza y la comunicación son parte del tratamiento.



