Después de una cirugía, tu cuerpo necesita materia prima para repararse. Una buena alimentación no acelera milagros, pero sí favorece la cicatrización, cuida tu digestión y te ayuda a recuperar energía. Estas son las ideas generales; siempre respeta las indicaciones específicas de tu caso.

Avanza la dieta por etapas

  1. Primero líquidos claros: agua, caldos colados, tés suaves, según se te indique.
  2. Luego alimentos blandos y fáciles de digerir, en poca cantidad.
  3. Después una dieta normal, agregando alimentos poco a poco.
  4. Vuelve a lo que tolerabas antes conforme te sientas bien y sin molestias.

Prioriza estos nutrientes

  • Proteína (huevo, pollo, pescado, leguminosas): es clave para reparar tejidos.
  • Frutas y verduras: aportan vitaminas y fibra para una buena digestión.
  • Suficiente agua a lo largo del día.
  • Alimentos con fibra para prevenir el estreñimiento, muy común tras la cirugía.

Qué conviene moderar al inicio

Los primeros días evita comidas muy grasosas, muy condimentadas, el exceso de azúcar y el alcohol. No es para siempre: es para no cargar tu digestión mientras te recuperas. Si te operaron de vesícula, la dieta baja en grasa al inicio es especialmente importante.