Una hernia aparece cuando un tejido —casi siempre parte del intestino— se asoma por un punto débil de la pared del abdomen. Se nota como una bolita o abultamiento que aparece al hacer esfuerzo y a veces desaparece al acostarte.
Lo primero que debes saber
Las hernias no se curan solas ni con fajas ni con ejercicios. Con el tiempo tienden a crecer, y el único tratamiento definitivo es la reparación quirúrgica. La buena noticia: operada a tiempo, es un procedimiento seguro y de recuperación rápida.
¿Por qué no conviene esperar demasiado?
Mientras más grande se hace una hernia, más compleja es la reparación. Y siempre existe el riesgo de que el intestino quede atrapado (estrangulación), lo que obliga a operar de urgencia en peores condiciones. Reparar de forma programada casi siempre es más simple y seguro.
Cómo se repara
Cierro el defecto de la pared con la técnica más adecuada a cada caso —con o sin malla, abierta o laparoscópica— buscando un cierre firme y duradero, con la menor probabilidad de que vuelva a aparecer.



